“El 25% del efecto protector de la dieta mediterránea se debe al vino”

Este fin de semana se celebra en el Palacio de Congresos Riojafórum e Logroño el Congreso Wine & Health.  Este evento abordará, desde una perspectiva científica, los beneficios que tiene para la salud el consumo moderado de vino

El doctor Ramón Estruch coodirector del Congreso Mundial Wine&Health (vino y salud) asegura que la evidencia científica hace que el vino sea recomendado por los médicos en la práctica clínica diaria. Que el consumo moderado de vino es beneficioso para la salud hasta el punto de aseverar, con el respaldo de la comunidad científica, que “los consumidores moderados de vino tienen un riesgo del 25% inferior de fallecer que los abstemios y que los bebedores excesivos”.

El vino tiene un efecto muy potente en la protección cardiovascular. De hecho, el 25% del efecto protector de la dieta mediterránea se debe al vino. Ahora bien, no puede estudiarse médicamente por sí solo. Debe incluirse dentro de un patrón saludable como la dieta meditarránea, un estilo de vida saludable, no sedentario, y de compartir la felicidad con amigos y familia.

Si no tomas vino te pierdes esta cuarta parte, el efecto del vino nunca lo podrá sustituir el comer otros alimentos saludables. Sin perder la perspectiva de que siempre se debe tomar como acompañamiento en las comidas, como hacían hace 7.000 años en la antigua Mesopotamia, considerada la cultura del vino.

Las principales líneas de comunicación de esta edición tratarán, entre otros aspectos, los efectos del vino sobre la microbiota intestinal; los efectos de los polifenoles del vino sobre la diabetes o sobre la obesidad; las consecuencias de la dieta sobre la transmisión génica o los efectos del consumo de vino sobre el deterioro cognitivo y las demencias.

Hay investigaciones que  asocian el consumo de vino con la prevención de enfermedades degenerativas, como el alzhéimer, la diabetes, el cáncer y la obesidad. También favorece la macrobiótica, es decir, la microflora intestinal, lo que significa que “el efecto que le atribuimos al yogur se está observando ahora también en el vino.

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En la anterior edición del Congreso, celebrada en Sydney (Australia) en 2013, se llegó a las siguientes conclusiones:

1- El consumo moderado de vino* reduce el riesgo de mortalidad global (muertes por cualquier causa) en hombres y mujeres de todas las edades. Los consumidores moderados de vino tienen un riesgo un 25% inferior de fallecer que los abstemios y también que los bebedores excesivos.

2- El consumo moderado de vino reduce el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un accidente vascular cerebral tanto en hombres y mujeres, comparado con los abstemios. Estos efectos se atribuyen a una acción protectora sobre la hipertensión, diabetes, obesidad, perfil lipídico y sistema de coagulación.

3- El consumo de vinos blanco y tinto mejora el metabolismo de la glucosa y aumenta el colesterol beneficioso (HDL) en los pacientes diabéticos.

4- Los polifenoles del vino ejercen propiedades prebióticas, favoreciendo la microbiota intestinal saludable.

5- El consumo de vino y concretamente del resveratrol que contiene se asocia a mayor longevidad. Este efecto es similar al que se observa tras el seguimiento de una dieta hipocalórica, pero sin la pesadumbre que ello comporta.

6- El consumo moderado de vino se asocia con una menor incidencia de ciertos cánceres. Los resultados del estudio francés CANCERCOOL que ha seguido a 35.292 varones durante más de 25 años sugieren que un 75% de los cánceres de pulmón, labio, cavidad oral, faringe y laringe podrían reducirse mediante el consumo moderado de vino, de forma similar a como lo hacen las frutas y las hortalizas. En cambio, el consumo de otras bebidas alcohólicas se acompaña de mayor riesgo de este tipo de cánceres.

7- El alcohol del vino, los polifenoles y los otros componentes del vino tienen efectos protectores diferentes (y complementarios) sobre células, tejidos y órganos.

8- El vino debe incluirse dentro de una dieta saludable, como la dieta mediterránea. Estudios recientes señalan que el vino sería responsable del 25% de los efectos protectores de la dieta mediterránea sobre la salud.

 Ana I. Larreina